Ya basta
A veces me pregunto si todo esto merece la pena. No es que me queje mucho de mi suerte, las hay peores. Es que a veces da coraje. Te hartas de estudiar, de buscar curro y lo único que encuentras es circunstancial, una ocupación mediocre que te permite unos pocos ingresos para seguir estudiando, ahora oposiciones. Pero llegas tan cansado del tajo que apenas puedes leer dos líneas seguidas, necesitarías más tiempo pero lo gastas en el trabajo que te da la pasta para invertir en los estudios. La pescadilla que se muerde la cola, vamos. Y para colmo ni siquiera me enseñaron a sacar mucho rendimiento de los estudios o administrar mi tiempo. Así me va.
Pero no me quejo deso –ups, que fallo, tengo las neuronas al baño maría-. De lo que me quejo es que tanto esfuerzo apenas tiene recompensa, mientras que otros que apenas saben hacer la O con un canuto de los que no se fuman, viven coma la puta madre que los parió sin dar un palo al agua más de lo necesario, cuando no los dan por ellos. Niños/as –para no pecar de sexista- de papá y mamá, o lo que es peor, de otros. Y como te ven económicamente atrasado te llaman “atrasado” o “inútil”.
Es verdad, soy un fracaso y un inútil. No sirvo para nada, no sé lamer culos ni sé engañar al prójimo, ni sé aprovecharme del esfuerzo ajeno. Sólo sé cumplir lo mejor que puedo con el trabajo encomendado, avisar de mis limitaciones para poder cumplirlo lo mejor posible, y tratar de estudiar algo, aunque no sea mucho, lo que mis fuerzas y el tiempo disponible me dejan, que así me va. Un año llevo con unas oposiciones sencillitas y apenas llevo medio temario, y eso que soy hombre de pocos vicios, ni salgo apenas, ni tengo novia con la que compartir caricias y cariños ni apenas amigos. Bueno, de eso sí que tengo, pero algunos me tendrán por un lejano recuerdo por lo poco que les llamo, tan mal administro mi tiempo para administrar mi tesorería.
Supongo que alguna vez sabré fabricarme la suerte, que a base de palos y sinsabores y golpes aprenderé. ¡Pero que duro se me hace hasta que ese día llegue!. Ruego al de arriba que me dé fuerza de voluntad para seguir luchando hasta conseguir mi sueño, que no es otro que tener una vida como los demás, un trabajo decente acorde con mi formación, una casa, una mujer a mi lado, una familia… esas cosas, que tampoco quiero ser rico, que son muchos quebraderos de cabeza.
