Saturday, September 22, 2007

Entre Olivares (por Basilio Sánchez García)

I

Entre olivares

brilla la luna

y los arrozales

cantan a una.

 

II

Y desde el cielo

con alegría

canta el lucero

que anuncia el día.

 

III

El sol ya viene

entre las nubes

canta la nieve

sobre las cumbres.

 

IV

Cantan las peñas

y los jarales

y entre las breñas

hay manantiales

 

V

Suena el pandero

en la lejanía

canta el jilgero

en la serranía.

 

VI

Y el fiel rocío

de la mañana

a Dios nacido

canta una nana.

Posted by Juan A. Sánchez at 22:04:11 | Permalink | No Comments »

Homenaje a d. Basilio Sánchez García (q.e.p.d.)

Era mi abuelo Basilio un poeta singular. Escribía de todo y en cualquier momento, en cualquier papel que se encontraba y luego, lo dejaba por ahí, para que cualquiera que pasase lo disfrutaba. Su sordera quizá hiciera que se aislara un tanto del mundo exterior, lo que hizo que desarrollara extraordinariamente su mundo interior, el cual exteriorizaba casi en exclusiva con sus poemas.

Desgraciadamente, y debido a como desarrolló su poesía, la mayor parte se ha perdido irremisiblemente. De casualidad encontré ayer, trasteando en el trastero, unos poquitos, que iré publicando por aquí de vez en cuando. Espero que lo disfruteis.

 

El bienestar

anda muy mal

-

Dice la banca

que está sin blanca.

-que no hay meollo

y no está el horno

para bollos

-

Dios nos asista

andan diciendo

los pensionistas.

-por que el recorte

ya está a la vista

-

Cuando se juntan

el del bigote

el de la barba

y el bien peinao.

-hay quien barrunta

que un estricote

le están liando

al jubilao.

Posted by Juan A. Sánchez at 22:02:38 | Permalink | No Comments »

Playa

            Noche fresca de verano. Noche estrellada en aquel apartado rincón de la playa todavía virgen ante la proliferación de más y más urbanizaciones de “adobaitos” y hoteles de lujo en la otrora tranquila villa veraniega y marinera. A través del carril-bici transformado por turistas fondones en avenida del colesterol. Imposible de transitar a la luz del día, una delicia para la noche.

            Atrás había quedado el pinar y tumbado sobre las primeras dunas con la mar de fente y la luna de cabecera, respiraba tranquilidad. Días de stress y poco y mal descanso. Se agradecía esa breve toma nocturna de contacto con el aire de los pinos y la brisa marina.

            Silencio. Un murmullo muy, muy lejano desde el disco-chiringuito junto al primer hotel del otrora pueblecito tranquilo. Una sirena de barco irrumpe brevemente y un suspiro breve, rápido, suave y placentero. Sólo faltaba Ella para que todo fuera perfecto. Pero ella no quiso, nunca quiso, alguna sonrisa, alguna risita, pero jamás accedió a compartir si quiera un triste café. Mucho menos caminar en la fresca noche veraniega hasta aquella duna. Sin duda que le hubiera parecido poco menos una pornográfica proposición, aun sin ser más que la búsqueda de un poquitito de tranquilidad en medio de la bulliciosa y cada vez más extendido vida urbana.

            Mente tranquila, mente que se ordena, pensamientos amontonados que poco a poco son puestos en sus estantes. Mente turbada que va dejando de serlo, y pensamientos que van y vienen. Especialmente uno. La perfección de la mano creadora de la belleza del mundo y la imperfección manifiesta en lo que la desordenamos y estropeamos. Recuerdo de un señor galileo que sirvió de ejemplo de bondad, amor y entrega a todos y por todos, y de cualquier señor/señora, ejemplo diario de lo contrario.

            Descanso, relax, misión cumplida. Visita satisfactoria. Habrá que tomar el camino de vuelta a la lucha diaria por cuatro duros, a los malos modos de poseedores de la verdad, señoritos de la nada con un plus de derechos sobre los demás por tener algo más rellena la cartera. Aquellos, en definitiva, en hacer necesarias visitas reparadores como aquella, placeres que aunque quisieran no podrán suprimir, y que ni se molestarán en saberlo.

Posted by Juan A. Sánchez at 21:59:30 | Permalink | No Comments »

El Peral de la misaria (cuento popular)

Érase que se era, en un lugar muy lejano, una casa destartalada con un huerto en el que crecía un peral, y en la casa vivía la vieja Miseria, una anciana huraña, malhumorada y fea que malvivía entre cochambre y pobreza.

Era la vieja Miseria pobre, tan pobre que sólo tenía para comer las peras que daba su peral. Pero pasaba que a los zagales del pueblo les gustaba jugar trepando por el peral y cogiendo las ricas peras que daba, quedándose sin comer la vieja Miseria algunos días.

Pasó que un día pasó por el huerto un duendecillo, y en un descuido se dejó coger por la vieja Miseria. El duendecillo le rogó que lo dejara libre, pero ella se negó ya que pensaba que podía venderlo y sacar algo de dinero con el que poder comer. Entonces el duendecillo le hizo una proposición. A cambio de su libertad haría un conjuro al peral para que nadie más que ella pudiera subir a coger las peras.

Al día siguiente, unos chicos del pueblo fueron a jugar y comer unas cuantas de las ricas peras del peral de la vieja Miseria. Pero cuando empezaron a subir pasó algo asombroso, las ramas cobraron vida y agarraron a los muchachos que quedaron atrapados. Los niños se asustaron mucho, intentaron escaparse pero no podían hacer nada. Gritaron y lloraron y la gente del pueblo fue en su ayuda, algunos muchachos intentaron ayudar a sus amigos, pero todos los que intentaron safarlos quedaban igualmente presos del hechizado árbol.

Al cabo de un rato salió de la casa la vieja Miseria, pero lejos de compadecerse de la gente dijo: “os está bien empleado, muchas veces he pasado yo hambre por culpa vuestra porque os subíais a mi peral y me dejabais sin nada que comer, ahora recibís un merecido castigo, quedareis presos de mi peral hasta que yo le ordene que os suelte”. Los muchachos le rogaron que los soltara, no sabían que con sus juegos le hicieran mal a la vieja Miseria, pero fue inútil. Pasaron el día y la noche presos entre lloros y a la mañana siguiente los soltó, a condición que nunca más volvieran por su huerto.

Pasó el tiempo. Ya nadie se atrevía a pasar cerca del huerto de la vieja Miseria, hasta que, pasados muchos años, fue a visitarla la Muerte, con su gran túnica negra y su guadaña. Se presentó ante la vieja Miseria y le dijo: “Buenos días Miseria. Soy la Muerte, ya has vivido muchos años y me han encargado que en hora que venga a buscarte”. “De acuerdo”, contestó la vieja Miseria. “Pero mientras me arreglo un poco para estar presentable para mi juicio, ve y coge unas pocas peras que tengamos que comer en tan largo viaje

Así lo hizo la muerte. Pero al coger la primera pera el peral la hizo presa y no podía soltarse. Salió la vieja Miseria y dijo: “Sé que he vivido muchos años, pero tenerme que ir contigo me aterra. No quiero irme todavía, prométeme que me dejarás en el mundo hasta que yo te diga o quedarás presa para siempre”. “Pero, eso no puede ser”, contestó la atónita Muerte. “Todos tienen que dejar este mundo cuando llega su hora, si no el mundo estaría demasiado poblado y la gente pasaría necesidad”. Pero la vieja Miseria no atendía a las razones de la Muerte y como no se lo prometía la dejó presa de su peral durante mucho tiempo.

Cierto día pasó cerca de la casa de la vieja Miseria un médico y vio a la Muerte presa. Se asustó al verla, pero fue a ayudarla porque aunque le daba miedo, sabía que su trabajo era necesario en el mundo. Como médico, veía que la gente enfermaba pero no se moría, y había mucha gente sufriendo por eso. Pero como todos los que se acercaban al árbol, también fue preso. La vieja Miseria salió al ver lo que pasaba y vio que tenía un nuevo prisionero. Repitió a la Muerte su propuesta. Pero esta vez, la Muerte accedió a su petición. Hacía mucho tiempo que no podía hacer su trabajo, y si además tampoco el médico podía hacer el suyo, habría mucho sufrimiento por el mundo. No hubo otra solución, la Muerte cedió a las exigencias de la vieja Miseria y esta soltó a sus prisioneros, no sin antes recordarle a la Muerte su promesa.

Y esta es la historia de porque la Miseria sigue libre y campando a sus anchas por el mundo.

Posted by Juan A. Sánchez at 21:57:11 | Permalink | No Comments »

Generación de los 80 (I)

Este es uno de esos correos electrónicos que te mandan a mansalva y tu a la vez reenvías a todos tus amigos y familiares, al menos a los que tienes agregados al Messenger. Pero este en particular es realmente bueno. No sé quien lo escribiría, pero sea quien sea tiene más razón que un santo y por eso lo dejo aquí. Que lo disfruten.

 

El objeto de esta misiva es la de reivindicar una generación, los 80, de todos aquellos que nacimos en los 80 (un par de años arriba, años abajo), la de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar, la de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los 50 años.
Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las olimpiadas del 92. Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie Cuéntame nos parece que es una mierda que hace apología del franquismo.
Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes. Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y,a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo)que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos “bodrios” como: Reality Bites, Melrose place o Sensación de vivir (te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía con las putadas de la Señorita Rottenmayer. Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes.
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.
Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso, los últimos en hacer bup y cou, los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo…
Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre.
Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el
Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.
Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema el “panaderofarlopero”. Los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con ana(abuelitodimetu…) Los mundos de Yupi y las pesetas rubias.
Nos emocionamos con superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comíamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.

Posted by Juan A. Sánchez at 21:52:13 | Permalink | No Comments »

Generación de los 80 (y II)

Somos la generación del “El coche fantástico”, “Oliver y Benjí”. La generación que se cansó de ver las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones. La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido.
Este correo está dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1990
La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!!
Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes:
Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!! Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente(o los mas afortunados con Orión)
Y ligábamos con las niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo cosas como Sonrisaó Muchas risas.
Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.
Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
¿Tú eres uno de ellos? ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que todos estos niñatos que hay ahora que se creen algo y no tienen respeto ni educación a nadie destrocen el mundo en el que vivimos.
Posted by Juan A. Sánchez at 21:50:41 | Permalink | No Comments »